Mostrando entradas con la etiqueta terapia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta terapia. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de mayo de 2025

¿Tengo que hacer terapia?



De entrada, puedo decir que suelo escuchar esta pregunta con frecuencia, como si se tratara de un pasaje obligatorio en la vida de alguien o su contraparte no hacerse ninguna pregunta, el verbo “tener” “tenemos”, ¿No remite más bien a un imperativo? que venga del otro o de las exigencias propias tal vez no sea una verdadera diferencia.

No lo colocaría del lado de un “deber” de hecho cada quien puede arreglárselas o hacer uso de los recursos que disponga para encontrar un saber hacer con los impases o lo mortificante que lo habite; además ¡propuestas en el mercado sobran!

Hay algo que es universal, que es para todos los seres hablantes y es que estamos marcados por el lenguaje que nos preexiste, por la lengua en la que fuimos bañados incluso antes de existir, antes de que un ser llegue a la vida ya carga con una lista de expectativas, de deseo que se coloca sobre él, de preguntas. Marcas que tienen valor de trauma, sobre el cual hemos montado la ficción con la que leemos la vida. Nadie puede escapar al trauma, pero hacer de esa marca traumática un destino o no, es la decisión de cada uno.

El psicoanálisis de la orientación lacaniana ofrece una opción más, dentro de la variadísima paleta de alternativas, como tratamiento a esas marcas del orden del trauma, puedo decir a su favor que es una opción ética y absolutamente singular, un psicoanálisis no es "Prêt-à-porter" (listo para llevar) más bien es al modo de un sastre, es decir a la medida de cada quien.   

Alejandra Quintero







martes, 6 de marzo de 2012

Cuando el síntoma es postergar


Ya hacía un buen tiempo que no escribía nada, pero me preguntaba constantemente de que puedo escribir esta vez y mientras nada se me ocurría, postergaba alguna publicación.

Y  se me ocurrió justamente escribir sobre la postergación, que síntoma tan aplastante!  Los que lo padecen saben hasta que punto  podes  inmovilizarte la vida, y claro, esto  no es sin consecuencias.

La postergación es un síntoma muy característico de la estructura obsesiva, pero en mayor ó menor  medida lo padecemos todos,  se  llama procrastinación, que no  es más que posponer actividades ó situaciones de la vida diaria, este síntoma tiene niveles de gravedad, y cada una de las personas que lo padezca mas ó menos sabrá la gravedad de su propio postergar en función de las consecuencias que deberá afrontar.

Me parece que en el momento que te das cuenta que esto te pasa, que lo podes ubicar como una dificultad en tu vida, y superas la etapa típica en que pensas  que es normal aplazar eternamente las cosas, se lo atribuís más comúnmente a las ocupaciones ó a la cantidad de actividades que realizas, pero, una vez que descubrís, te percatas, te queda claro que es un problema, no es fácil darse cuenta, y una vez que te das cuenta, tampoco es fácil tomar la decisión de mejorar, es un síntoma complicado por eso,  porque consciente ó no, es difícil tomar la determinación de mejorar justamente porque   imposibilita el  “hacer”.

Creo que hay tratar remediarlo acudiendo a  consultar con algún profesional. Bueno siempre hay posibilidades de mejorar siempre y cuando decidas dejar de complicarte innecesariamente la vida.


martes, 13 de septiembre de 2011

El Síntoma


 El síntoma es una expresión de alerta, avisa que algo no funciona como debiera, generalmente provoca un malestar  tanto para el que lo padece si es un adulto como para la  familia si se trata de un niño.

El síntoma es como una carta de presentación hay que buscar más allá, porque el verdadero malestar está contenido en el síntoma, no es que es que estén separados, el trabajo consiste en develar que nos quiere decir el síntoma, por alguna razón está ahí, por algo se ha formado, y genera malestar  justamente para acudir a un tercero en busca de ayuda.

Hay muchísimas formas de abordarlo, en general la oferta del mercado es erradicar el síntoma tal como lo solicita el que se presenta como un paciente.

En el tratamiento psicoanalitico (lacaniano) la oferta es diferente, se trata de descifrarlo, el síntoma es un enigma, como un rompecabezas que hay que ir armando, para saber qué lugar ocupa para el que se queja, no se trata de extirparlo como a un lunar sino de ir dándole forma para visualizar y mostrar el verdadero malestar,  que donde se encuentra es justamente detrás de él.