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lunes, 11 de agosto de 2025

Experiencias del cuerpo en singular

 


He querido extraer algunas ideas de mi pasado conversatorio, para compartir, advertimos en el cuerpo experiencias que pueden resultarnos extrañas o enigmáticas, el conversatorio tuvo como propósito ponerlas sobre la mesa y poner a hablar lo que usualmente se guarda y cada quien lo tramita desde sus propios recursos.

Hablamos en la intimidad de un grupo pequeño, lo cual propició la confianza de preguntar o comentar sin pudor, de esas marcas que quedan en el cuerpo como producto de atravesar experiencias o por marcas que dejaron algunas palabras.

El cuerpo del que hablamos en psicoanálisis de la orientación lacaniana no es equivalente al organismo que define la biología, el organismo es la carne viva, el cuerpo tiene una dimensión distinta, este contiene la psiquis ella está entretejida en el cuerpo a través del lenguaje, esto implica que podemos sufrir en el cuerpo y no estar implicado el organismo.

Estadio del espejo, es donde se inaugura la imagen del cuerpo como una unidad, esto sucede cuando el sujeto es un bebé entre los 6 y 18 meses, antes de eso el niño no se reconoce por sí mismo en un espejo, necesita de la palabra y mirada del otro, “lindo bebé” y este con alegría comienza el reconocimiento de su cuerpo.

Cuerpo e imagen, la imagen del cuerpo no encaja al modo de un rompecabezas con el cuerpo que se tiene, siempre hay un desfase entre la imagen / cuerpo, es decir se ve allí, una construcción mental que tenemos del cuerpo, mediada por la palabra del otro, el otro materno, el otro familiar.

Algunos ejemplos, la distorsión del cuerpo en la anorexia, un cuerpo que deja de comer hasta el límite de poner en riesgo la vida, lo que le retorna el espejo dista de lo que el sujeto percibe en él.

El cuerpo después del parto, es un cuerpo percibido como extraño, ha sido despojado de la imagen que nos habíamos formado de él.

El cuerpo atraviesa cambios desde que nacemos hasta que morimos, cada sujeto puede hacer un relato distinto de lo que acontece en su cuerpo y los efectos que tuvo en su vida. El impacto que la palabra tiene en el cuerpo es singular, ¿por qué? porque de esa marca surge la historia de cada uno. Y cada quien elige si hacer de ella un destino o no.




martes, 3 de junio de 2025

Desórdenes alimenticios, otra mirada


 Los desórdenes alimenticios parecen despertarse, incluso hacerse visibles en la adolescencia, sobre todo en las chicas, no genera ninguna pregunta ni malestar en sí mismo, por el contrario, dejar de comer parece venir a un lugar de respuesta o solución en tanto algo se alivia. Uno podría decir que existe un imperativo social que asocia la belleza a la delgadez, eso es indiscutible, sin embargo, no creo que ese sea el origen. Son más complejas las coordenadas que constituyen tal desorden.

Ellas no lo dan a ver, más bien, suelen ser expertas en ocultarlo, las amigas más cercanas son quienes pueden detectarlo en primer lugar, muchas veces no se atreven a decir nada como prueba fehaciente de amistad, el colegio también puede sospechar, en algunas ocasiones lo aborda con la familia, en este circuito pronto la familia no queda afuera, pero en ese mismo instante de saber surge la pregunta sobre qué hacer.

¿Quién atiende este tipo desórdenes?, hay familias que intentan solucionarlo por ellas mismas, otras  consultan con algún profesional, muchas veces emprenden un tour de profesional en profesional, algunos más que otros se atribuyen un saber hacer con los desórdenes alimenticios, mientras a la adolescente se la llene de terapias, no quedará espacio en ellas para querer comer.

Pensar un desorden alimenticio como un inconveniente de comer en exceso o dejar de comer, diría que es verlo en una dimensión muy reducida, propongo abrir algunas preguntas, por ejemplo, ¿será casualidad que aparezcan en la adolescencia? Justamente cuando en ellas acontece un cambio tan significativo como pasar de ser niña a ser mujer, ¿tal vez tenga que ver con arreglárselas con la mirada del Otro?

Dejar de comer o hacerlo en exceso es una forma de avisar que algo no anda bien, en su subjetividad,  si se aborda desde un punto de vista orgánico, donde únicamente se despliega sobre alimentos sanos, dietas rigurosas, horarios impuestos para consumir alimentos, heladeras resguardadas y cámaras vigilantes, se dejará de lado algo fundamental que es incluir al sujeto vulnerable que vive en ella, que  pueda nombrar en singular el malestar que la habita.

Conducir una cura, orientada en el psicoanálisis lacaniano, permite ver y cernir una dimensión del objeto oral en juego, es decir,  además de la boca, también hacerle un lugar a la voz. 

Alejandra Quintero